miércoles, 17 de julio de 2013

Son otros tiempos (tendencias en la atención hospitalaria)




Son otros tiempos. Vivimos en un mundo en constante cambio y la industria de la salud no es la excepción; tanto en la atención clínica como en la gestión de los servicios de salud se viven profundas transformaciones que están dando lugar a nuevas formas de hacer negocios y prestar servicios de salud. El modelo en el cual el médico y el hospital esperan a que los pacientes lleguen hasta ellos y los servicios son cobrados y pagados de manera separada ha llegado a su fin. Ese modelo está agotado y quienes se reúsan a aceptarlo y adaptarse a la nueva realidad comienzan a experimentar una disminución drástica en sus márgenes de ganancia y una creciente presión financiera, condiciones que ponen en riesgo la rentabilidad del hospital en el mediano plazo. Pero esto no tiene nada de nuevo, diversos grupos hospitalarios lo vienen advirtiendo desde hace tiempo e incluso han hecho recomendaciones para afrontar estos retos.

Cleveland Clinic, por ejemplo, ha enfatizado en la necesidad de consolidar los servicios de salud como lo hicieran algunas otras industrias como las aerolíneas, las librerías o los supermercados. Estas industrias recurrieron a la consolidación como estrategia de sobrevivencia ya que les permitía aprovechar y sacar ventaja de las economías de escala y ser más eficientes en sus operaciones. Hoy, los prestadores de servicios de salud requieren de la misma estrategia para competir en un mundo cada vez más complejo, desde el médico en su consultorio hasta el hospital de alta especialidad.

Pero no basta con ser más grande para competir, hay que ser mejores. Y para lograr ser el mejor, es imperativo cambiar el enfoque de atención actual; dicho enfoque está orientado a la enfermedad y prioriza los costos sobre cualquier otra cosa. El nuevo enfoque está orientado a la salud y su prioridad es la generación de valor para todos los involucrados. Kaiser Permanente lo ha entendido muy bien, ya que no sólo ha logrado consolidar e integrar todos los servicios de salud que requieren sus usuarios en lo que ellos llaman institutos de salud. El concepto de instituto de salud, algo que pareciera muy simple de desarrollar, implica un cambio en la cultura organizacional importante pues es necesario diseñar, implementar y desarrollar la atención centrada en el paciente y que todo el personal desde las áreas administrativas como las médicas y de apoyo estén convencidas de esta nueva forma de prestar servicios de salud de manera integral.

La atención centrada en el paciente, o menor dicho en el activo pues la palabra paciente lleva implícito un rol pasivo y sin compromiso con su estado de estado de salud, engloba una serie de prácticas tanto de gestión como clínicas en el que el activo se vuelve el punto de referencia para toda la organización. Algo común en las instituciones de salud es que la persona tiene que estar trasladándose de un departamento a otro, sale de un consultorio para dirigirse a otro para ver a todos los especialistas con la intención de recibir el mejor cuidado posible, en una escena que nos recuerda el viejo juego de pinball. En cambio, en la atención centrada en el activo son los profesionales de la salud quienes entran y salen del consultorio mientras que el activo permanece en el consultorio; además, cuenta con la gran ventaja de tener a los diferentes profesionales de la salud que su condición requiere en un solo punto, el instituto de salud, para que trabajen de manera coordinada y se eviten las indicaciones contradictorias.

Y es que los médicos tienen que aprender a ser jugadores de equipo. Ese viejo paradigma en el que el médico era el héroe solitario ha quedado agotado, la nueva realidad requiere que el médico trabaje codo a codo con otros profesionales de la salud, incluso con los administradores; en ocasiones será líder, en otras un miembro del equipo. Se requieren equipos de trabajo integrales para ofrecer el mejor cuidado, pero los equipos no pueden alcanzar su propósito de ofrecer salud si permanecen las jerarquías tan rígidas que paralizan el desarrollo de las instituciones como hasta ahora. Las enfermeras pueden y deben jugar un rol más protagónico en la prestación de servicios de salud porque han sido entrenadas para ello, además quieren hacerlo. En diferentes hospitales, especialmente en los Estados Unidos, cuentan con la figura del coordinador del cuidado que en muchos casos es una enfermera quien se encarga de atender, coordinar, supervisar y orientar a los activos respecto a su tratamiento lo que la vuelve un elemento clave del equipo de salud, hace más eficiente el uso de instalaciones y del tiempo y le permite al médico enfocarse a los elementos claves.

Estos cambios en la conformación de equipos integrales y multidisciplinarios de atención a la salud y en los roles que tradicionalmente venían desempeñando los integrantes de dichos equipos implican, también, una reingeniería de la llamada línea de servicio. Las líneas de servicio tienen el potencial de elevar el valor del cuidado y proporcionar mejores experiencias al activo pero deben ser diseñadas acorde a las necesidades regionales para evitar desperdicios y subutilización. Además, las líneas de servicio deben contar con dos líneas de gestión, una administrativa y otra clínica que funcionen de manera integrada para asegurarse que las operaciones que llevan a cabo estén alineadas con los objetivos tácticos de la institución.

Con una reingeniería de las líneas de servicio y un involucramiento del activo en su propio proceso de cuidado se obtienen diversos beneficios, entre los que destacan la disminución en las tasas de reingresos hospitalarias y un aumento en la calidad de vida de las personas. Y es que cuando se empodera al activo y se le exhorta a compartir sus experiencias con otras personas con su misma condición clínica, algo que se ha denominado medicina participativa, se está moldeando la forma en cómo será el futuro de la medicina.

Son otros tiempos. Estamos viviendo tiempos de profundos cambios tanto en la prestación de servicios de salud como en la gestión de los mismos. No sabemos, exactamente, cómo será el modelo de atención de mañana, pero sí sabemos que las transformaciones e innovaciones que comenzamos a experimentar hoy están dando forma a ese modelo. Son otros tiempos y debemos estar preparados para ello. 

viernes, 18 de enero de 2013

Las redes sociales: el paciente olvidado




Es interesante visualizar el cambio en la percepción de las personas pero especialmente de las empresas respecto a las redes sociales. En un inicio, las redes sociales eran consideradas como simples sitios de ocio entre los jóvenes, pero el día de hoy las redes sociales se han convertido en verdaderos ecosistemas propicios para la creación y desarrollo de negocios así como en una herramienta clave para que las empresas puedan interactuar con sus clientes en tiempo real ya sea para detallar mejor el perfil de su cliente, brindar atención pre y/o posventa o bien para contener alguna crisis.

Queda claro que la utilidad o beneficio que le pueden traer las redes sociales a una empresa puede variar dependiendo de la industria, los servicios o productos ofrecidos o bien por el modelo de negocio propio de cada empresa. Sin embargo, me parece que el factor fundamental para explotar todos los beneficios posibles a las redes sociales radica en las políticas internas y en el interés de la alta dirección de interactuar con sus clientes o posibles clientes de una manera más cercana. De esta manera tenemos empresas como Gatorade o Dell que están construyendo grandes centros de control con la finalidad de administrar las redes sociales y otros medios para responder adecuada y oportunamente a la información relacionada a sus marcas y productos que circula en la red. Estos centros de control que bien podrían compararse con un centro de control de la NASA están diseñados para medir desde la confianza general del consumir hasta la cuota de mercado en estos medios.

Por otro lado, existen empresas que no han sabido o mejor dicho no han querido incursionar en las redes sociales y su actividad en estos medios se reduce a una participación bastante limitada y poco organizada. Por ejemplo, Christus Muguerza cuenta con 8,497 likes en Facebook seguido por el Hospital San José Tec de Monterrey con 6,183 y el Hospital OCA con 5.872. En Twitter, el Hospital San José Tec de Monterrey cuenta con 788 followers, Christus Muguerza con 29 y del Hospital OCA no se encontró ninguna cuenta registrada en esta red social. Con estos simples datos, muy básicos, nos damos cuenta que los hospitales no han sabido capitalizar los beneficios y ventajas que les ofrecen las redes sociales. Habrá quien explique esta baja participación en redes sociales por la complejidad de la industria hospitalaria, quizás, pero no hay duda que sus números son muy bajos sobre todo si los comparamos con los 33,434 amigos en Facebook de Médica Sur.

En alguna ocasión, un directivo de uno de estos hospitales que tiene bajo su cargo el manejo de redes sociales me comentaba que la clave era crear contenidos para generar tráfico pero cuando veo las publicaciones me dan la impresión de que sólo hacen copy/paste de las definiciones de diversos padecimientos de Wikipedia; incluso durante un tiempo posteaban exactamente lo mismo en las dos cuentas de sus hospitales lo que me hace pensar que aún no comprenden la relevancia de las redes sociales. No soy experto en redes sociales pero sí sé que lo que se publique debe ser comentable para que se pueda establecer un canal de comunicación sólido y de esta manera interactuar con el cliente. ¿Cómo decir que eres un hospital centrado en el cliente o en el paciente sino eres capaz de abrir los canales de comunicación? Una de las principales demandas de los pacientes es la falta de seguimiento por parte del hospital una vez que abandonan las instalaciones, lo que me parece una gran incongruencia por parte de los hospitales ya que muchas veces presumen de ofrecer una atención integral.

Las redes sociales llegaron para quedarse y están evolucionando tan rápido que no podemos predecir en qué se convertirán en algunos años, pero una cosa sí es segura: quien no explore o no se tome con seriedad los nuevos medios sociales estará dando la espalda al mundo del siglo XXI. Espero que los hospitales se den cuenta del potencial de las redes sociales para generar prensa positiva para sus instituciones pero especialmente para crear organizaciones con las cuales los pacientes se sientan escuchados e involucrados.